Ejercicio 1
Leyenda de Gocta
La Sirena
Cierta vez, un humilde campesino del pueblo de Cocachimba, se encontró perdido en las montañas. Sin saberlo, mientras trabajaba, el anochecer lo había alcanzado y en la oscuridad del bosque, se sentía desesperado al no poder regresar a su hogar.
En el silencio de la noche, se escuchaba el cantar de las aves nocturnas, mientras el campesino trataba de no perder el sendero al pueblo. Sin embargo, estaba aterrado, pues temía encontrarse con las fieras salvajes que vivían en el bosque.
El sendero lo llevó hacia una quebrada, cerca de la caída de la catarata Gocta. Mientras cruzaba las aguas con mucho cuidado, escucho el canto de una mujer. Sorprendido, el campesino se detuvo y miro a sus alrededores. Todo estaba muy oscuro, pero pudo identificar la fuente de la voz al seguir el canto.
Sobre una roca en medio del lago se hallaba una mujer de increible belleza. Tocaba un arpa mientras entonaba una triste cancion. El hombre se sorprendio al notar las joyas y piedras brillantes que habia en el agua. Estas alumbraban como una lampara y permitian admirar a la mujer.
Sin embargo, esta tenia la parte inferior del cuerpo una cola de pez. Pero tal fue su encanto, que el hombre no se molestó en pensarlo. En silencio espero a un lado, hasta que la sirena terminó su canto. Al final, ella le agradeció su compañia dandole parte del oro que habia en el lago. Y advirtiendole que no se lo diga a nadie.
Cuando la conversacion con la mujer terminó, ya estaba amaneciendo. Pero el hombre se habia enamorado de aquella mujer. Más de una vez, visitó a la sirena del lago de Gocta quien le recompensaba con oro y piedras preciosas por su charla y visita. El campesino guardaba celosamente los regalos evitando las sospechas de su mujer al volver a casa.
Con el tiempo, la esposa del campesino empezó a sospechar sus tardanzas y un día encontró aquellos pequeños tesoros en los bolsillos del pantalón de su esposo a causa de un descuido.
Su mujer no podía contener sus dudas y celos. Al siguiente día, el sentimiento de traición la hizo perseguir a su marido en silencio. Lo siguió por el cauce del río a una prudente distancia y al llegar a la cascada se escondió entre unas rocas. Apareció la sirena y pudo ver como se sentaban sobre unas rocas y se ponían a conversar.
Los celos no pudieron contenerla por más tiempo y se dirigió hacia la pareja no sin causar un estrepitoso ruido al tropezar con las rocas. La sirena la vio y rápidamente agarró al hombre y desaparecieron juntos en las profundidades de la cascada. Nunca más se supo del campesino y de la misteriosa sirena de la cascada de Gocta.
Y en cuanto al oro y piedras preciosas que tenia la mujer, resultaron ser simples piedras de rio.



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