Cuentos de mi Niñez

El Cojo


Mucho antes de que la luz eléctrica estuviera disponible en mi pueblo, todos evitábamos andar por las noches. Después de un duro día de trabajo, uno dormía temprano para levantarse a las 4 de la mañana para subir a la montaña y cuidar el maíz de los loros. 
De joven me contaban que habían veces que mis tíos se tenían que quedar en las montañas para cuidar el maíz desde temprano o para moler la caña. Y ahí es cuando el cojo se escuchaba. 
Un espectro maligno que merodea las montañas, haciendo un particular sonido con su cuello, "cojo, cojo, cojo" al caminar. Sin embargo, su aparición siempre ha sido un mal augurio en el pueblo. Si se aparece, es porque alguien va a morir. 

Pero esto no es porque es temido, lo peor llega si te encuentra. Los que lo han visto dicen que tiene la forma de un anciano jorobado sosteniendo un bastón. Que de un paso puede cruzar montañas. Y verlo a los ojos te causara tal terror que sufrirás un infarto. Si tienes suerte, solo te desmayaras escupiendo espuma. En el peor de los casos, él te llevara a lo profundo de las montañas. 

Por eso, cuando lo escuches venir, debes esconderte, apagar las luces y no hacer ruido alguno. Y debes recordar que, cuando lo escuches a la distancia, es porque esta cerca. Y si lo escuchas de cerca, es porque esta lejos. Mas importante, nunca debes imitarlo. Si copias el particular sonido "cojo, cojo, cojo" desde donde sea que este, vendrá a por ti y no te dejara ir. 

Este espectro maligno es muy peligroso y me han advertido siempre que me esconda cuando lo escuche. Que no haga ningún ruido y que jamas lo imite. Porque la persona que lo hizo, un familiar del pueblo, murió de una forma trágica cuando se lo encontró.

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