Ejercicio 4


 ¿Qué es Higiene?


  

La higiene (del francés hygiène) hace referencia a la rama de la medicina que tiene como fin la prevención de enfermedades y la conservación de la salud, ya sea visto desde los aspectos personales como los ambientales.

La higiene es una práctica que debería adquirir gran importancia en la vida de los seres humanos ya que la ausencia de las mismas puede acarrear importantes consecuencias negativas para el organismo y la sociedad en su conjunto.

 

Tipos de higiene

La higiene puede ser tipificada dependiendo de sus características particulares. Los dos grandes grupos en las que se la puede clasificar son la pública y la privada:
  • Higiene pública. Hace referencia a aquella que debe ser llevada a cabo por la autoridad competente, que actúa considerando las circunstancias y necesidades de la población en su totalidad. Algunos ejemplos son las redes cloacales o de agua apta para el consumo humano. Además muchas veces son realizadas campañas con el fin de difundir determinada información referida a la higiene.
  • Higiene privada. Puede ser entendida como aquella higiene que cada ser humano debe encargarse de manera personal, ya sea desde el punto de vista corporal como la del espacio que habita. Dentro de este grupo es posible distinguir algunos tipos de higiene de maneras particulares y adaptadas a la situación dada.

La mejor forma de mantenerse limpio y sano es duchándose cada día con agua y jabón. Gracias a la ducha diaria, desaparecen el sudor, los restos de descamación, el polvo y la suciedad del exterior. Mientras se ducha, ha de prestar especial atención a pies, manos, axilas, ingles y zona genital. El cabello ha de lavarse con frecuencia (al menos dos veces por semana) con un champú adecuado a cada tipo de pelo. El peine o cepillo no debe compartirse y ha de estar siempre limpio.

Manos

Piense en todas las cosas que ha tocado hoy: papeles, alimentos crudos, objetos, dinero, animales etc. Sea lo que sea, seguro que ha entrado en contacto con gérmenes y las manos, sobre todo alrededor de las uñas, son uno de sus lugares predilectos para alojarse. Lavándose las manos con frecuencia y de forma correcta puede eliminarlos. Más aún, si descuida la higiene de sus manos, sobre todo cuando está enfermo, irá esparciendo gérmenes a su paso y estos se hospedarán en otras personas o sobre superficies que después tocarán otros. De hecho, ésta es una de las principales vías de contagio del resfriado o la gripe, por ejemplo. Por tanto, no hay duda de que lavarse las manos es la primera línea de defensa contra los gérmenes.

 

Pies y piel

Los pies han de lavarse diariamente si no se quiere padecer olores desagradables, grietas e infecciones. Si el sudor es excesivo, hay que recurrir a remedios que lo mermen y se ha de procurar que los espacios entre los dedos estén siempre secos para no dar tregua a la aparición de hongos.

 

Boca y oídos

Para mantener a raya la caries y las enfermedades periodontales, las enfermedades más frecuentes de los dientes, y para evitar el mal aliento hay que lavarse los dientes después de cada comida. El dentífrico ha de contener flúor y se ha de usar seda dental para llegar allí donde el cepillo no puede hacerlo: entre los dientes. El uso de colutorios también fortalece la salud oral. No comparta con nadie el cepillo de dientes; es personal e intransferible y se ha de cambiar con regularidad, aproximadamente cada tres meses.

 

Ojos, nariz y genitales

Los ojos son órganos muy delicados por lo que procure no tocarlos con las manos sucias, ni con pañuelos o toallas, y si recurre a ellos al menos que sean de uso personal. No se preocupe por su limpieza; la naturaleza le ha otorgado las lágrimas con ese fin. Estudie, lea y vea la televisión con buena luz para no forzar la vista y acuda con regularidad al oftalmólogo para cerciorarse de que todo va bien. Y es que, por ejemplo, las infecciones oculares, principalmente las conjuntivitis, son muy contagiosas y han de tratarse de inmediato.

 

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